Salpicón de marisco

Salpicón de marisco, receta tradicional fácil y sana

Las recetas con sabor a mar están entre las preferidas de todos. Y es que el salpicón de marisco es delicioso, ideal para degustar en un día caluroso, durante unas vacaciones en la playa o una tarde cualquiera.

Las gambas, el pulpo, los mejillones y los palitos de cangrejo son los protagonistas de este sencillo plato. No requiere de una preparación muy exhaustiva, ya que si tienes previamente cocidos los mariscos, lo demás será cortar e integrar.

Además, encontrarás algunas variaciones, con más o menos ingredientes. Pero lo que sí es seguro es que su sabor te conquistará de cualquier modo. Te daremos algunas recomendaciones para que disfrutes de esta preparación fácil y saludable.

Lista de ingredientes

  • Gambas cocidas: medio kilo
  • Pulpo cocido: 200 gramos
  • Mejillones: 200 gramos
  • Pimiento verde y rojo: 100 gramos
  • Palitos de cangrejo: 150 gramos
  • Cebolla 
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • Vinagre y aceite de oliva virgen extra.

Pasos para hacer salpicón de marisco

Preparación de los mariscos

Vas a preparar los mejillones al vapor. Para ello, utiliza un poco de aceite de oliva y pon en una olla a fuego medio. Al estar caliente, agrega los mejillones y cierra la tapa.

Aguarda de dos a tres minutos, hasta que observes que los mejillones se abran. Ve removiendo durante todo el proceso. Quita las cáscaras y reserva.

Ahora procede a pelar las gambas y cortar en trozos. El mismo procedimiento aplica para el pulpo. Reserva.

Verduras

  • Lava los pimientos y córtalos en cuadros.
  • Corta también la cebolla.
  • Agrega las verduras a un recipiente y mezcla todo muy bien.
  • Es el turno de los mariscos. Comienza incorporando las gambas, luego el pulpo, el cangrejo y finalmente los mejillones.
  • Rocía con vinagre y aceite de oliva.
  • Condimenta con sal y pimienta.

Nota: intenta que todas las verduras tengan un tamaño similar, así tu plato se verá mejor.

¡Salpicón de marisco, listo para comer!

Esta receta es especial para servir en platos hondos. Puedes separar un poco del aceite de oliva y el vinagre en un recipiente, para luego completar de aderezar al momento de servir. 

Te gustará lo bien que sabe si lo dejas de un día para otro en la nevera, aunque también es válido comer el mismo día, pero frío. Queda genial como una ensalada o entrante. 

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